ENTRE LA
INDIGNACIÓN Y EL DESCONCIERTO: Avasallamiento en el TIPNIS pos Ley de Protección
del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Ley 180)
Sarela Paz
La deliberación de la
Constitución Política del Estado boliviano encaró un supuesto fundamental para
nuestra sociedad; esto es, una sociedad desencontrada, o como diría Octavio Paz
en su obra El laberinto de la Soledad,
una sociedad donde sus subjetividades se desenvuelven de espaldas unas a otras,
requiere de un acuerdo político y cultural que ayude a las subjetividades a
mirarse a los ojos, a mirarse en el espejo y encontrar en uno mismo, al otro
cultural. La Constitución boliviana hizo
el esfuerzo de crear bases institucionales
para ayudar a que las subjetividades bolivianas podamos mirarnos a los
ojos y reconocernos, podamos mirarnos al espejo y reconocer en ese acto
introspectivo, al otro cultural. Si las
formas constitucionales anteriores en Bolivia se caracterizaron por armar una
estructura institucional de desconocimiento de la vida política de los pueblos
originarios, la constitución actual hizo el esfuerzo de incorporar la vida
política institucional de pueblos como medio central de desestabilizar la estructura
política secular de colonización del Estado.
El supuesto encarado sería entonces: desarrollar una vida política e
institucional plural que al expresar las formas institucionales de diversos
pueblos, quiebra la dominación secular, reglas de juego plurales que buscan
representar a las diversas subjetividades de la sociedad boliviana y, por ello
mismo, capaces de respetarse por los diversos pueblos. Reglas de juego inscritas en la constitución
boliviana capaces de respetarse por la diversidad de naciones que componen la
plurinacionalidad.
Dicho supuesto se encuentra en
total entredicho por las acciones políticas que se han desencadenado alrededor
del conflicto del TIPNIS en las últimas semanas. Hay una idea muy clara en los distintos
sectores de los colonizadores, de los productores de hoja de coca del Chapare,
de definir la situación del conflicto mediante la acción de los hechos, sin
importar ni sopesar la dimensión institucional que se traduce en el acuerdo
logrado entre el movimiento indígena y el gobierno; acuerdo sancionado por la
Asamblea Legislativa Plurinacional mediante la Ley 180 de Protección al TIPNIS.
¿Por qué los sectores de productores de hoja de coca del Chapare no están
dispuestos a respetar la ley acordada entre los indígenas del TIPNIS y el
gobierno? ¿Es que ellos no forman parte de unas reglas de juego que intentan inspirarse
en la dimensión plurinacional? ¿O es que en el fondo hoy día se encuentran en
un lugar de acción social que no es de plurinacionalidad sino más bien de
prácticas y formas que expresan al Estado colonial? Actuar sobre los
subordinados, los subalternos, los que menos nos pueden enfrentar, violentar
sus derechos, ¿no es acaso una forma de ejercer colonialidad? ¿Acaso
aprendieron e interiorizaron prácticas y acciones de la guerra de baja
intensidad de la que fueron objeto cuando el Ministro del Interior Sánchez
Bersain aplico una política violatoria de derechos humanos en el Chapare para
erradicar hoja de coca?
Este es un corto artículo que quiere
denunciar las acciones que estamos viendo en las últimas semanas y que traducen
el viejo estilo de avasallamiento instaurado en el TIPNIS de parte de los
colonizadores hacia las comunidades indígenas.
Como en los años 80 cuando se ocupó la región sur del TIPNIS, como
cuando se atravesó el río Isasësë donde se ubica la comunidad de Santísima
Trinidad (mojeño trinitaria) y se armaron las centrales sindicales de Aroma e
Icoya, como cuando se impactó sobre la forma de vida de los yuracares que
habitaban en el río Moleto, las familias indígenas de Limo de Isiboro, en
similitud a esa desproporción política y social de la acción de los productores
de hoja de coca respecto de las familias indígenas. No todo fue entendimiento, coordinación, como
quieren hacernos ver ahora, entre comunidades indígenas y productores de hoja
de coca, comunidades que cohabitan la región con los cocaleros.
Que los dirigentes de CONISUR,
que don Gumersindo que dirige a las comunidades de la región sur del TIPNIS,
pregunten a sus padres a sus abuelos cómo fueron los primeros contactos, cómo
se desencadenaron las primeras relaciones.
Los dirigentes del CONISUR son producto de un proceso de contacto y
convivencia con la colonización, son una generación que desde niños vieron al
productor de hoja de coca en relación con su padre, su madre, el abuelo, con su
familia, con su asentamiento. Que pregunten
a la comunidad de Santa Anita que hoy día pertenece al sindicato de Villa
Bolívar, antes de llegar a Santísima Trinidad (río Isasësë), cómo en los años
80 se enfrentaron a los colonos, les quemaron sus casas, intentaron ponerse al
frente ante las acciones de avasallamiento, que recuerden los dirigentes de hoy
día, antes niños o adolecentes, cómo las comunidades yuracares poco a poco tuvieron
que desalojar sus asentamientos por la fuerza de la presencia de los
productores de hoja de coca o, como la comunidad mencionada, tuvo que
sindicalizarse aceptando las reglas de vida del sindicato cocalero, tuvo que
cambiar su forma de vida.
¿La historia y memoria de los
acontecimientos no son acaso un
documento de los pueblos que debería ayudar a cambiar registros de relación que
muestran desconocimiento de los menos aventajados en la vida social? Si en los
años 80 los productores de hoja de coca del TIPNIS estaban respondiendo a los
cambios estructurales del Estado boliviano e ingresaron a la región sin el
apoyo y promoción del Estado, hoy día ¿quién apoya sus acciones?, ¿acaso siguen
siendo el sector marginal de la política pública estatal como en la década del
90? ¿Qué racionalidad portan y empujan en el mundo social boliviano del 2011? La organización sindical de los colonizadores
en Bolivia tienen el cuerpo social suficiente como para proyectar obras de bien
común a la naciente colonia; escuela, camino, posta sanitaria, acceso a
servicios, legalización de tierras, forman parte de su experiencia política;
rubros de bienestar social que el sindicato de colonizadores procuró
conseguirlos muchas veces sin el apoyo estatal requerido. Ciertamente, la apertura y mejora de caminos
nos son una novedad para el sector.
Como en los viejos tiempos, como
en el contexto estatal de los años 70 y 80, hoy día los colonizadores, los
productores de hoja de coca del TIPNIS, deciden abrir camino y expandirse como
grupo social. Hoy día, sin embargo, en
un contexto de gobierno que los representa, por lo menos, un presidente que los
representa, con senadores que los representan.
Tres brigadas de productores de hoja de coca del TIPNIS junto con algunas
familias yuracarés de San Antonio del Moleto, Fátima de Moleto, Mercedes del
Lojojouta, tomaron la ruta del río Moleto hasta su desembocadura con el Ichoa,
partieron de la comunidad Tres de Mayo del río Ichoa (mojeño trinitaria) con
motosierras bajo el objetivo de abrir la senda y definir el trazo que lleve al
río Sécure. El pie de monte que contiene
uno de los bosques mejor conservados del país y que se constituye la zona
núcleo del TIPNIS, fue atravesado por las tres brigadas, SE ABRIÓ LA SENDA POR
EL CORAZÓN DEL TIPNIS¡¡¡. Cumplieron con
su palabra cuando mencionaron que si la empresa brasilera OAS no hacía el
camino, ellos lo iban a realizar, según declaraciones del alcalde de Villa
Tunari Feliciano Mamani.
Con ingresos diferenciados
durante las tres últimas semanas (pos Ley 180), tres brigadas compuestas por 50
y/o 60 personas, cruzaron el río Ichoa a la altura de la comunidad mojeño
trinitaria Tres de Mayo del río Ichoa (alto Ichoa) e INICIARON LA ABERTURA DE
LA SENDA QUE SE PROYECTA COMO EL NUEVO CAMINO VILLA TUNARI SAN IGNACIO DE MOXOS. Las brigadas salieron al río Sécure, un poco
más abajo de la comunidad de Areruta (chimanes). Seguramente el plan era salir a la comunidad
de Santo Domingo (Yuracare) que se ubica dos comunidades más abajo.
Como ciudadana boliviana, le
pregunto al Ministro Carlos Romero: ¿Qué nos puede decir sobre el hecho cuando
él en la ciudad de La Paz se encontraba negociando el reglamento a la Ley Corta
del TIPNIS, negociando el tema de la intangibilidad?, ¿qué nos puede decir
acerca de las declaraciones del senador Julio Salazar que mencionó hace dos
días como pérdida de tiempo el trabajo sobre el reglamento a la Ley Corta? ¿Qué
nos puede decir la viceministra de biodiversidad Cinthya Silva que suspendió
los Planes de Manejo de las comunidades indígenas de lagarto, madera, turismo
dentro del TIPNIS en apego al carácter intangible que menciona la Ley Corta y
que no toma ninguna acción contra las tres brigadas que ingresaron al corazón
del TIPNIS abriendo una senda y que acaban de salir al Sécure? ¿Las leyes se
aplican a unos y no a otros? ¿Según la cercanía al poder? ¿Qué me puede decir el presidente Evo Morales
si él mismo firmó la Ley Corta del TIPNIS y él mismo es presidente de las seis Federaciones
de Colonizadores del Trópico de Cochabamba? Le pregunto al zar antidroga Felipe
Cáceres, ¿dónde está el Estado si sus brigadas de control contra el
narcotráfico han estado vigilando y controlando el TIPNIS en las últimas
semanas? ¿No se dieron cuenta de esta acción de los colonos? ¿Dónde está el Estado boliviano para hacer
respetar una ley consensuada y promulgada el 24 de octubre de 2011?
Hay una acción clara de parte
del gobierno de no mirar lo que está pasando dentro del TIPNIS, exceptuando
todo lo que favorece a la carretera. Hay
una acción clara de parte del gobierno de dividir a las comunidades indígenas,
de descomponer la relación entre comunarios y autoridades, de debilitar toda
acción colectiva que fortalezca las capacidades de gobierno de las
organizaciones y pueblos del TIPNIS. Recuerdo que esa fue también la política de
Sánchez Bersain respecto de los colonizadores; a eso las Federaciones del Trópico
en la década del 90 le llamaron la guerra de baja intensidad. Como parte de ello el día viernes de la
semana pasada el periódico Opinión sacó una plana de solicitud de organizaciones
que demandan la carretera Villa Tunari-San
Ignacio de Moxos. Son 30 organizaciones
que firmaron la solicitud, entre ellas encontramos organizaciones como: Comideras
de San Ignacio de Moxos, Juntas Vecinales y Educativas de San Ignacio de Moxos,
Central Obrera Regional de San Ignacio de Moxos, Asociación de Ladrilleros,
Banqueteros de San Ignacio de Moxos, Directiva del Hospital Tres de Noviembre
de San Ignacio de Moxos, Asociación de Trabajadoras del Hogar de San Ignacio de
Moxos.
En todo el panorama de
organizaciones nos encontramos con el sello de 4 comunidades del TIPNIS: Oromomo,
Ushue, Santa Domingo y El palmar de Aguas Negras que se ubican en el alto
Sécure. También con el sello de las
comunidades de Monte Grande, El Carmen del río Apere, San José, Natividad del
retiro, Fátima de Moxos, San Salvador del río Apere que pertenecen al TIM. De 30 organizaciones 4 son comunidades del
TIPNIS y 6 son comunidades del TIM. ¿Por
qué se nos dice entonces que las comunidades indígenas en su mayoría quieren la
carretera? Si para el caso del TIPNIS estamos hablando de 63 comunidades y solo
4 que están en el alto Sécure firman y sellan la solicitud? O como en la región
sur del TIPNIS que nos dicen los del CONISUR que la mayoría de las comunidades
indígenas quieren carretera, sin terminar de decirnos que ellos representan
solo a 12 comunidades de las 63 que hay en el TIPNIS, sumando además
comunidades como Santa Anita del Isasësë, Limo del isiboro, Sersarsama, San
Jorgito que en el fondo son familias indígenas que están sindicalizadas y que
han perdido toda su estructura de organización y representación comunal, todo
ello para llegar a 16 comunidades indígenas.
Para entender el problema y su
dimensión espacial dentro de la territorialidad del TIPNIS. Las 12 comunidades del CONISUR que se
encuentran conviviendo con los productores de hoja de coca en la zona de
colonización y la colonización como tal, abarcan 170 000 hectáreas
(aprox.), la TCO TIPNIS posee 1. 000 070 hectáreas (aprox.). Cuando el senador Julio Salazar nos dice la
mayoría de las comunidades indígenas quieren carretera, está entendiendo como
mayoría aquellas comunidades que se encuentran en la frontera y conviviendo con
la colonización. Se ve que el senador
Julio Salazar no conoce la dinámica de todo el territorio y menos entiende que
12 comunidades indígenas no pueden decidir por las 63 existentes en el
TIPNIS. Básicamente, no logran
comprender el TIPNIS más allá de la dinámica de la colonización y agotan toda
la temática de la carretera como si la zona sur del TIPNIS fuera una expresión
de todo el TIPNIS, como si lo que acontece en las 170 000 (aprox.) hectáreas
de la colonización sería lo que ocurre en el 1 000 070 hectáreas que abarca la
TCO del TIPNIS.
Seguramente el día de mañana nos
dirán que esa senda ya estaba hecha, que era la senda de la cuál tanto nos
hablaron. Los que conocemos la zona
sabemos que ESO ES MENTIRA y las comunidades mojeño trinitarias del alto Ichoa:
San José de Angosta, El Carmen y Tres de mayo, incluso las comunidades mojeño
trinitarias de Buen Pastor y Puerto Pancho del río Ichoa son testigos de cómo
las brigadas de cocaleros junto con algunas familias yuracares del Moleto
atravesaron el Ichoa con herramientas de trabajo (motosierras) y abrieron una
pica, una senda en el lapso de las últimas tres semanas, ellos son testigos de una
acción que viola completamente la Ley Corta 180 promulgada por la Asamblea
Legislativa Plurinacional. Pido,
solicito, como ciudadana boliviana que las instancias de defensa de derechos
humanos, el Defensor del Pueblo, se haga presente en la zona para verificar los
hechos, para realizar entrevista a los comunarios y verificar la flagrante
violación a la ley corta de protección del TIPNIS que fue pasada por alto por
las 3 brigadas de cocaleros que atravesaron el corazón del TIPNIS haciendo una
senda para salir al río Sécure.
Sarela Paz