Diagrama de poder de
la corrupción
Raúl
Prada Alcoreza
De la definición
Se extiende la
decodificación de la corrupción a varias significaciones,
asociadas a la alteración, a la destrucción, al aniquilamiento; pero
también se asocia a echar a perder, a la alteración o adulteración, así como al
soborno. El término de corrupción viene del latín corruptĭo, corruptiōnis;
que a su vez deriva del prefijo de intensidad com, combinado con el verbo rumpere,
que significa romper. En latín corrumpo
quiere decir aniquilar, echar a perder, alterar, corromper, sobornar. El
término vecino corruo quiere decir
derrumbarse. Y el término corrupte
quiere decir viciosamente. El término en latín directamente asociado a la
palabra en castellano de corrupción
es corruptela. En tanto que la palabra latina de corruptio
quiere decir alteración. Como se puede ver el ámbito de significaciones esta
ligado a la figura de degradación, pero también de destrucción. ¿Degradación de
qué y destrucción de qué? Esto es lo que vamos a tratar de identificar, empero
todavía volvamos a repasar las definiciones de diccionario.
Para la Real Academia Española la corrupción es la acción y efecto de corromper (depravar,
echar a perder, sobornar a alguien, pervertir, dañar). El concepto, de acuerdo
al diccionario de la Real Academia Española, se utiliza para nombrar al vicio o abuso en un escrito o en las cosas no materiales. En lo que
respecta a los usos prácticos de los significados de la corrupción, puede
tratarse de figurar el caso de una depravación
moral o simbólica. En otro sentido, la corrupción es la práctica que
consiste en hacer abuso de poder, de funciones o de medios para sacar un
provecho económico o de otra índole. Se entiende como corrupción política al mal uso
del poder público para obtener una ventaja ilegítima. El tráfico de
influencias, el soborno, la extorsión y el fraude son
algunas de las prácticas de corrupción, que se ven reflejadas en acciones como
entregar dinero a un funcionario público para ganar una licitación, pagar una
dádiva o coima para evitar una clausura. A la corrupción se encadenan otros
delitos, por lo tanto estamos ante una proliferación y multiplicación de
consecuencias ligadas a la irradiación de la corrupción.
Antecedentes del
enunciado
Hace años, creo que por el 2001, dirigí la
tesis de Sebastián Urioste de la carrera de Ciencias Políticas de la
Universidad de Nuestra Señora de La Paz[1].
Su tesis era por demás sugerente, el postulante, ahora todo un profesor en una
de las universidades de París, trabajó el diagrama de poder de la corrupción.
Cómo se puede ver, desde el título, el marco teórico y la metodología, conforman
una tesis que se mueve por la teoría y la metodología focaultniana, desplegando
el análisis de la genealogía del poder. Empero lo interesante era extender el
problema de las relaciones de poder a estos espacios perversos, donde parece
funcionar efectivamente la práctica política. Ahora traigo el tema de entonces
para introducirlo como referente en el análisis político del presente, del
momento, de la coyuntura, referido a la crisis del proceso de cambio. Creo que
es importante volver a la lectura de las formas de la corrosión y la corrupción
desde la perspectiva de las relaciones de fuerza y los diagramas de poder. En
adelante vamos a tratar de dar un cuadro del funcionamiento de este diagrama de
la corrupción.
Bosquejo del diagrama
Lo sorprendente es que la corrupción ha
acompañado a casi todos los regímenes conocidos en la historia, ha sido una constante
preocupación, peligro y amenaza a la sociedad; no podríamos decir al orden
establecido, pues ese orden funcionaba también con estas prácticas perversas.
Por lo tanto, tendríamos que hablar del caos mismo organizador de la sociedad,
de su espontaneidad y libertad. Del mismo modo tendríamos que hablar del
ejercicio del buen gobierno, si es
que podemos utilizar este término y calificativo, fuertemente vinculado a la
idea de virtud y de ética; lo que nos
lleva a plantear, en contraste, el ejercicio perverso del mal gobierno, que rompe con la virtud, encaminándose por el camino
de la fortuna. El síntoma de la
corrupción fue arduamente tratado por Nicolás Maquiavelo, quién muestra que la
opción práctica de la corrupción anunciaba algo así como la clausura de los
regímenes[2].
La corrupción estaría opuesta diametralmente a la opción de legitimación, pues
esta última requiere de la participación del pueblo y de la transparencia, por
lo tanto de virtud. Al respecto
podemos utilizar una figura ilustrativa de la forma como funcionan las
prácticas de la corrupción. Se trata de entrever otros hilos, colgados entre
bambalinas, hilos invisibles o, por lo menos, no detectables a simple vista,
que también hacen mover a las marionetas del poder. Son como imponderables que
se introducen en tanto factores y determinantes en la toma de decisiones.
Empero sobre todo en los circuitos de influencia y ganancias ilícitas. Jean
Paul Baudrillard se refería al ámbito proliferante de estas prácticas perversas
como relativas a la economía política del
chantaje[3].
Estas prácticas tienen que ver con el lado oculto de la administración de las
normas y del gobierno. Ocurre como si hubiera un mundo paralelo, de ninguna
manera fantasmagórico, sino real, incluso más real que el mundo de la norma y
de las instituciones. ¿Cómo podríamos comenzar a hablar de estas prácticas adulteradas
y corrosivas? Como una primera
aproximación diremos que se trata de desplazamientos respecto de la aplicación
de la norma, usos de la administración de la norma, que equivale a lograr
efectos no previstos de la norma, efectos que no tienen que ver con los logros,
sino con los beneficios privados. El uso de la norma en beneficio propio y de
particulares. Por lo tanto se establece una complicidad.
Estas complicidades terminan conformando redes
o, si se quiere, telarañas de circuitos y compromisos. Entonces no se trata
solamente de desplazamientos sino de desvíos constantes, también de la
formación de estratos de complicidad, por lo tanto de grupos de poder, en el
sentido que son relaciones de fuerza que afectan las direcciones de prácticas,
fundamentalmente de prácticas administrativas y de gobierno. Entonces, en
principio, se trata de desplazamientos, desviaciones, complicidades, formación
de redes y circuitos, por lo tanto de composiciones y estructuras paralelas a
las formas institucionales. En todo caso se trata de toda clase de beneficios
singulares, que pueden darse cualitativamente o cuantitativamente, si media el
dinero. Puede haber favores políticos, pero también beneficios económicos.
Es muy probable que a lo largo de la
modernidad, de la conformación e historia de los estados modernos, de las
formas de gobierno dadas, estos fenómenos de la perversión de las prácticas
institucionales, que llamamos corrupción, se haya extendido de una manera
exorbitante, sobre todo debido al crecimiento del interés privado, la
transversalidad del mercado y la circulación del equivalente general del
cambio, el dinero. De lo que vamos a hablar entonces es de estas formas de
corrupción dadas en los regímenes modernos, en los contextos del funcionamiento
de los ciclos del capitalismo, dados mundialmente, regionalmente y localmente.
De cómo los gobiernos son atravesados por otras relaciones no normadas, no
institucionalizadas, aunque se hayan cristalizado en las prácticas y en las
costumbres.
Otra característica de las relaciones de la
corrupción es que se convierten en un modus operandi. En el manejo
administrativo del logro de las concesiones, las licitaciones, las compras
estatales, funcionan efectivamente introduciendo esta condicionante coercitiva,
la distribución y participación particular, privada, en una porción y
porcentaje del negocio. En otras palabras los funcionarios se benefician con
esta participación secreta. Empero esta participación y distribución no queda
ahí, pues la empresa adjudicada puede compensar esta “inversión” bajando sus
costos, por lo tanto no cumpliendo plenamente con la calidad de los productos y
de los resultados. Entonces la distribución de los beneficios no explicitados
se expande y prolifera. De ese modo aparecen las ganancias extras para todos los
comprometidos en estas relaciones y es esta red de complicidades mutuas.
Ciertamente frente a estos fenómenos, la
institucionalidad y la normativa van a reaccionar, creando mecanismos de
control, que buscan precisamente detectar estas perversiones y evitarlas. Esta
maquinaria del control ha crecido monstruosamente produciendo más burocracia en
la administración. Sin embargo, a pesar de la expansión de los controles, de la
formación de sistemas de control, lo corrupción siempre encuentra agujeros,
intersticios, en las estructuras esponjosas de las instituciones. Lo increíble
es que precisamente estos espacios de redes, relaciones y estructuras perversas
son las que mejor se adecuan y manejan las normas y los sistemas de control, de
tal manera que terminan administrado eficientemente las ilegalidades.
¿Pero qué clase de relaciones son las
relaciones de corrupción? ¿Qué corrompen? ¿Otras relaciones? ¿Son como el oxido
que altera una composición? ¿Usa otras relaciones paralelas para redirigir el
sentido de las relaciones establecidas formalmente, la dirección de las mismas?
¿Qué ocurre con las personas que entran en estos juegos? ¿Se corroe el carácter[4]?
El tema obviamente no es fácil. Se lo ha abordado de distintas maneras,
haciendo hincapié en las normas, en a transgresión de la normas, también se ha
remarcado el tema moral, resaltando la transgresión moral. ¿Estos serán los
referentes, los ejes a partir de los cuales debemos entender la corrupción? Por
todos los esfuerzos que se ha hecho para explicar este fenómeno desde estos
ángulos, viendo sus resultados, también su incorporación a las luchas contra la
corrupción, que son un rotundo fracaso, vemos que no parecen ser estas las
perspectivas apropiadas. Por eso preferimos abordar el ámbito de relaciones de corrupción
desde la perspectiva de las relaciones de poder; este ámbito de relaciones
paralelas corresponde a una de las formas de relaciones de poder; se trata de
la forma ligada al uso de las fuerzas, de las relaciones de fuerzas, en sentido
de la corrosión misma de las relaciones establecidas, la desintegración
institucional, aunque la misma corrupción puede llegar a institucionalizarse en
una sociedad, así como en un Estado. También podemos introducir el concepto de
flexibilización, pero en este caso sería de flexibilización y manipulación de
las prácticas de administración normativa. Parece que algo común en el tema de
la corrupción es la desviación de un bien en el sentido de beneficio privado.
Este enriquecimiento velado, oculto, parece ser uno de los resultados
compartidos en las distintas formas de corrupción. ¿Pero, por qué decimos que
es una relación de poder?
Porque ejerce dominio, afecta, incide, en los
comportamientos y conductas; provoca decisiones, altera reglas, regulaciones,
transacciones; influencia al margen de las reglas establecidas. En la medida
que una sociedad y un Estado se hallan comprometidos por la extensión de estas
redes, pueden las relaciones de poder de la corrupción ser determinantes en el
movimiento político y en las políticas públicas. En este caso se hace inútil un
análisis político clásico, cuando de lo que se trata es develar estas relaciones
de poder y lograr entrever sus formas de funcionamiento y el alcance de sus
condicionamientos y determinaciones. Al respecto quizás se han venido embrollando
y sofisticando estas relaciones en la medida que las relaciones sociales del
mismo funcionamiento del sistema capitalista se han venido complejizando, así
como la normativa de los controles administrativos. Ya no se pueden descartar
el análisis de las relaciones de corrupción del ámbito y el circuito de las
finanzas, tampoco del complejo ámbito de relaciones empresariales, sobre todo
cuando se trata de grandes empresas, a las que conocemos como empresas
trasnacionales. En relación al análisis político, podemos decir que lo que si
parece mantenerse como herencia del análisis es la vinculación de la corrupción
y los gobiernos; este diagnóstico parece haberse constatado desde tiempos
remotos, parece que enfrentamos un fenómeno ineludible, sobre todo en la medida
que se usó el ejercicio de gobierno para el enriquecimiento propio. Claro que
también hay otras formas de corrupción desprendidas en lugares de relaciones
más cotidianas, relaciones con la policía, relaciones con los abogados,
relaciones con los administradores, relaciones de los funcionarios con la
administración misma, también relaciones de los funcionarios con los usuarios,
tomados como clientes. Empero vamos a tratar de concentrarnos en aquellas
formas que afectan a un Estado y a un gobierno.
Podemos anotar como curiosidad que algunos
estudios, no necesariamente sobre la corrupción, lancen la hipótesis de que en
el continente americano el nacimiento de
lo que podríamos llamar una violencia y una perversión en las relaciones, se
remonte hasta la conquista y la colonia. Uno de esos autores es el conocido
investigador Dominique Temple quien en su libro Teoría de la reciprocidad[5]
dice que el encuentro entre el mundo de las reciprocidades indígena y el mundo
del intercambio de los conquistadores, éstos pervierten las relaciones de
reciprocidad, se sirven de ellas, no devuelven el don, y se aprovechan individualmente de los regalos. Otro autor soy
yo mismo que en Genealogía del poder[6]
plantee la hipótesis de que los españoles deforman las instituciones
precolombinas, donde se asientan, usándolas en sentido privado. En un estudio
específico sobre la corrupción, el investigador Edmundo Gonzáles Llaca en su
libro Corrupción, patología colectiva[7],
también se remonta a la colonia para hacer una historia de la corrupción. No sé
si se puede sostener esta hipótesis compartida, sobre todo cuando tenemos como
una genealogía de la corrupción, una historia de la corrupción que combina formas
y estructuras de prácticas perversas dependiendo de etapas, periodos y
contextos dados. Tampoco es fácil sostener este momento des-constitutivo y
constitutivo civilizatorio, este acontecimiento de conquista y de violencia
colonial, como el del origen de la corrupción. Empero lo que interesa de estas
interpretaciones es la vinculación de la corrupción con las transferencias
publicas, que entonces pueden ser mas bien comunitarias, al beneficio privado.
Vamos a quedarnos con esta característica sin pretender hacer un diagrama de la
corrupción en tiempos de la conquista y en los periodos de la colonia. Lo que
interesa es tratar de entender las formas de la corrupción y su efecto
corrosivo en los estados modernos, sobre todo los Estado-nación subalternos
contemporáneos.
Hay que tener en cuenta que no solo se trata de
relaciones sino también de percepciones; para comprender las significaciones inherentes
a estas relaciones, debemos incursionar en la experiencia de las percepciones
que entran en juego, percepciones que decodifican esas relaciones. De lo que se
trata es de discernir también de qué modo las percepciones asumen el problema.
Tal parece que la decodificación, por lo tanto la significación del problema,
no es el mismo en distintos periodos. Por lo menos podemos distinguir dos
grandes etapas en lo que corresponde a la historia de los Estado-nación; una
primera, que tiene que ver con un tratamiento más nacional del problema; una
segunda, que tiene que ver con un tratamiento más bien internacional de la problemática.
En la primera etapa, el problema tiende a decodificarse a partir de códigos
morales, de valores, también de normas, de leyes, de códigos jurídicos y
clasificación de delitos, así como, en consecuencia, de llamados a la
responsabilidad funcionaria y ciudadana. En cambio, en la segunda etapa, cuando
se convierte en una preocupación de organismos internacionales y de
conferencias mundiales, la decodificación del problema se hace a través de una
innovada perspectiva, que introduce términos como transparencia, eficiencia y
competitividad, asignación de recursos y uso eficiente de los mismos. Claro que
no se puede reducir el saber de la corrupción a los mapas de estos términos, pues
el mapa de las percepciones es más complejo, dependiendo de las mismas formas
de las relaciones corrosivas y corruptas, dependiendo los contextos dónde ocurren.
Empero, lo que importa es identificar dos ámbitos discursivos sobre la
problemática de la corrupción, uno más nacional y otro internacional, dado este
último en una etapa de fuerte globalización e injerencia de los organismos
internacionales. Este ya es un primer paso de distinción.
Por otra parte, hay que introducir, cuando
hablamos de percepciones, otras perspectivas, de estratos o grupos que no ven
con malos ojos estas relaciones que llamamos de corrupción; pueden incluso
considerarlas como “naturales”, pues terminan como institucionalizándose; otros
ven como de procedimientos que hay que utilizar y aprovechar para conseguir determinados
objetivos y fines. En el caso de las percepciones de organismos internacionales,
si bien se preocupan por lograr la disminución de la corrupción en los países
afectados, lograr niveles de transparencia y eficacia en el uso de los
recursos, hay formas corrosivas que son toleradas o no se encuentran
clasificadas de este modo, es decir, como formas de corrupción; este es el caso
de las especulaciones monetarias del sistema financiero internacional. Por lo
tanto, cuando se habla de corrupción se lo hace desde marcos formales
establecidos, que corresponden o a las normas morales y administrativas, que incumben
a las exigencias de transparencia y eficacia. También se puede hablar de estos
temas desde la academia, en lo que atañe a los proyectos de investigación.
Empero, no hay que olvidar que todos estos espacios citados no son los únicos
que intervienen en los imaginarios y representaciones de estas relaciones
problemáticas en cuestión.
Tesis sobre la
corrupción
Podemos definir tres niveles de desplazamiento
en relación a este acontecer; un primer nivel o plano, tiene que ver con las
prácticas; un segundo nivel, tiene que ver con las percepciones; un tercer
nivel, tiene que ver con un cierto saber sobre el tema, sobre la corrupción. Se
trata de un saber administrativo estrechamente vinculado a las preocupaciones
de los organismos internacionales y transferido a los estados. Se tiene un
conocimiento sobre las prácticas, los alcances, los efectos de la corrupción,
sobre todo cuando se trata de la relación entre asignación de recursos y su
manejo, sus desviaciones, sus consecuencias, que se reflejan en los magros
resultados de los proyectos, también en el enriquecimiento ilícito de
funcionarios y privados. Este saber se aplica en la normativa, se conforma un
sistema de control, llamado institucionalmente contraloría, conectada a los
departamentos y unidades de auditoria de las instituciones, también a algún
ministerio encargado de la lucha contra la corrupción. Obviamente el sistema de
control también se halla conectado o articulado al sistema judicial, sobre todo
para lograr las penas en relación a los delitos.
En el plano de las prácticas encontramos el
despliegue y el recorrido de las fuerzas; es donde se dibujan los mapas de
estos circuitos. Cómo opuestos a estos mapas de la corrupción se conforman e
instalan dispositivos normativos e institucionales de control y lucha contra la
corrupción. La relación entre estos mapas y los diagramas institucionales no
siempre es de confrontación, de litigio, sino que también se dan adecuaciones
cómplices entre ambas cartografías, la de los mapas de la corrupción y la de la
geografía de las instituciones. El saber sobre la corrupción ha abandonado las
interpretaciones tempranas del mal,
de la alteración del equilibrio moral, de la ausencia de ética, incluso del uso
de la violencia política; estos temas han quedado como patrimonios incidentes
en los análisis políticos. El saber sobre la corrupción prefiere estructurar su
arsenal conceptual a partir de los esquemas administrativos, económicos y de
gestión pública. Se trata de transgresión de normas, empero se trata de normas
administrativas ligadas a la gestión pública, evaluadas desde la perspectiva de
la eficacia, eficiencia y efectividad de la gestión, de acuerdo a la valoración
de los resultados. Ciertamente entran en las consideraciones preocupaciones
sobre los efectos nocivos de la corrupción en las sociedades y en la
desintegración de las instituciones, consideraciones sobre la vinculación de la
corrupción con la proliferación de otros delitos, sobre todo los que tienen que
ver con los mercados ilícitos del narcotráfico y otros tráficos altamente
peligrosos, como el tráfico de armas. Consideraciones que tienen que ver en
conjunto con la toma de conciencia de que se trata de un problema
internacional, por consiguiente es una responsabilidad de los estados a actuar;
empero, en todo caso, el enfoque es básicamente administrativo y de gestión
pública, aunque también introduce nuevas definiciones para la tipificación del
delito.
En el plano de las percepciones nos encontramos
con una variedad grande de interpretaciones; dejaremos a un lado las
percepciones académicas, también las percepciones oficiales, que de alguna
manera se recogen en el saber sobre la corrupción. Nos concentraremos en
algunas representaciones populares sobre el tema; estas percepciones son
sugerentes pues derivan de las experiencias prácticas de la gente. Una de las
percepciones más comunes es la que asocia la corrupción con la política, con la
función de los políticos, con la comprensión de que el gobierno es una especie
de botín. Los políticos pelean por el poder precisamente para hacerse ricos. Se
toma esta apreciación con mucha espontaneidad, con aire natural, haciendo
entender que así funcionan las cosas. Unos se hacen ricos como empresarios,
otros se hacen ricos como políticos, en tanto que la mayoría padece la
historia. Llama la atención esta representación popular pues no se inscribe en
la condena moral, tampoco supone la maldad congénita de la humanidad, sino que
asume un punto de vista práctico, cotidiano. Eso es lo que ocurre. Empero
también llama la atención su espontanea aceptación, pues se expresa, en esta
interpretación, que se trata como de una fatalidad de la que no se puede
escapar, no se puede cambiar las cosas. Así funcionan. Para conseguir algo
tienes que tener un padrino, para agilizar un trámite tienes que invertir en la
coima; todo se mueve con dinero, con padrinos, con relaciones. Podríamos decir
que en esta representación de la corrupción se reconoce a la clientela, a la
red clientelar del poder. Se trata de una sociedad chantajeada por los
poderosos, los que tienen el control del gobierno o del dinero. En esta
representación popular se expresa más objetividad que la que podemos hallar en
el saber de la corrupción, quizás esto se deba a que eleva desde la experiencia
cotidiana un cuadro, el cuadro de la corrupción. Nos muestra la escena del
drama; están los clientes que padecen el peso de esta relación, están los que
controlan los hilos del poder y los circuitos del dinero, están clasificados
los espacios de los distintos procedimientos de la corrupción; sobre todo se
dibuja una realidad oculta a los ojos, empero siendo una realidad efectiva, que
condiciona el funcionamiento de los ámbitos de mediación entre sociedad y
Estado.
Entre la variedad de percepciones, que no
podemos comentar en este ensayo, hay otra que también es sintomática. Se
entiende como audacia la práctica paralela de cohecho, es vivo el que logra
hacerse rico y tonto el que no lo hace, teniendo la oportunidad. En esta
representación hay como una aprobación inmediata de la corrupción. Cuando te
toque el turno, tienes que hacerlo, sino quedas como tonto. Ya no se trata de
decir, como antes, de que así funcionan las cosas, sino de que hay que hacer
que sigan funcionando así. En un mundo
de bandidos la gente se divide entre vivos y tontos. La lucha por la vida te
obliga ejercer también las prácticas que dan resultados, que logran objetivos,
sin necesidad de grandes sacrificios. En esta representación no sólo se observa
una concepción de mundo, este es violento y hay que luchar e imponerse, ya no
se trata sólo de clientelismo sino de complicidad. Podemos entonces distinguir
circuitos clientelares y redes de complicidad, aunque estos se crucen.
En lo que respecta a la variedad de
percepciones populares sobre la corrupción, también hay representaciones
condenatorias e interpeladoras de la corrupción. Una de las interpretaciones
más sugerentes, por su contenido crítico, es la que comprende que el mundo esta
mal, la sociedad funciona mal, la política es un desastre, el gobierno no
gobierna, debido a que las cosas funcionan como funcionan, atravesadas por la
corrupción. Los culpables de la miseria del pueblo son los corruptos. En esta
apreciación se muestra el desacuerdo de que las cosas sigan como están, se
expresa la voluntad de que hay que cambiar el mundo. Aunque también comparte
con el criterio de que si se acaba con los corruptos acaba el problema, así
como de lo que se trata es de que personas honestas entren al gobierno. Como se
puede ver, se comparten códigos morales en estas representaciones.
Sectores populares más politizados expresan
interpretaciones más elaboradas, conciben, por ejemplo, una relación intrínseca
entre corrupción, capitalismo y gobierno. Esta representación comprende que la
lucha contra la corrupción es también una lucha contra el capitalismo y el mal
gobierno. Se observa en esta interpretación ya un trabajo militante en las
organizaciones sociales, sobre todo en los sindicatos y organizaciones
indígenas. Esta crítica de la corrupción nos muestra, a diferencia de las otras
interpretaciones y representaciones, una realidad más compleja, partiendo de las
propias causas de la corrupción, llegando a un alcance y una expansión de la
problemática mucho más aguda. Lo que
dice esta representación es que el fenómeno de la corrupción no es ajeno a los
fenómenos económicos, sociales y políticos que articulan la sociedad y el
Estado. Una consecuencia se puede sacar de esta crítica es que la lucha contra
la corrupción es integral, tiene que ver con transformaciones en el orden
económico, en el orden social y en el orden político.
Ahora tocando el plano del saber sobre la
corrupción, la adquisición de la información, la decodificación de la misma, el
análisis de los datos, los cuadros y las descripciones, la enunciación de
teorías sobre el fenómeno mismo, han focalizado su trabajo de investigación en
los espacios administrativos y de gestión del aparato público, en sus formas de
funcionamiento, en sus normas, en la administración de sus normas, en el
cumplimiento de los proyectos. Así como también en la tipificación de los
delitos, en la conceptualización de las intervenciones administrativas en
contra de los actos de corrupción, en las medidas administrativas y judiciales.
También en el perfil de los funcionarios, en las normas de contratación de
persona, así mismo en las normas de contratación de bienes y servicio. La
transparencia es un concepto que aparece como opuesto al concepto de la
corrupción, se asocia al acceso a la información y a la participación.
Se puede ver claramente que se trata de un
saber técnico, un saber basado en el conocimiento de los procedimientos, las
normas y la administración de la gestión pública. Se trata también de un saber
técnico encaminado a construir instrumentos de corrección que ataquen a la
disfuncionalidades del sistema. Empero también se trata de un saber restringido
y circunscrito, restringido a los especialistas y circunscrito a un área; se
trata también de un saber que no se ocupa de otros espacios condicionantes del
mismo fenómeno de la corrupción, sólo se restringe al estudio del fenómeno en
los espacios del aparato público. Por ejemplo, no se ocupa de investigar,
decodificar, analizar y teorizar las prácticas y procedimientos de las empresas
trasnacionales, de los monopolios y oligopolios, así como del sistema financiero
internacional. Quizás este es el espacio de condicionantes y determinantes más
fuerte y más grande, que tiene efectos más desbastadores en los estados y
gobierno. Por lo tanto se trata de un saber que oculta esta parte del problema.
El nivel más grande y complicado del fenómeno
de la corrupción se encuentra en estos espacios y escenarios por donde se
mueven, expanden y se instalan las empresas trasnacionales. El efecto más
destructivo de lo que podemos considerar los derechos económicos de los ciudadanos
viene del sistema financiero, de las especulaciones financieras, de las
burbujas financieras, de la administración y diferimiento de la crisis por
procedimientos financieros. Estos grandes escenarios de desencadenamientos
fabulosos de movimientos de capital, escenarios de grandes sobornos y estafas,
así como de escándalos financieros, no son estudiados ni atendidos ni siquiera
como parte de la problemática, siendo ya el núcleo gravitante de la nebulosa.
Por lo tanto, como se puede evaluar, estamos
ante cartografías del poder que han logrado cambiar la composición de las
formaciones económicas y políticas. Ocurre que la consecuencia del despliegue
del ciclo del capitalismo, que avanza desde el dominio comercial hasta el
dominio financiero, pasando por el dominio industrial, no solo coloca al
capital financiero en la cúspide estructurada de la acumulación ampliada de
capital, sino que genera una distorsión descomunal a partir de la economía política del chantaje. Si antes
se podía considerar a la economía política como una de las condicionantes
fuertes de las formaciones económico-sociales modernas, ahora se ha producido
como un repliegue en este campo de la economía política, se ha formado un
núcleo gravitante que distorsiona el mismo desplazamiento de las relaciones
económicas; este núcleo de la distorsión es lo que llamamos la economía política del chantaje. Se trata
de una economía basada en las coerciones múltiples, en las polimorfas formas de
la manipulación, en proliferantes procedimientos de corrupción, cuyo objeto son
las ganancias extraordinarias basadas en la especulación, en la trampa, en el
saboteo, en el engaño, en el desfalco, en el arreglo y la transacción con los
gobiernos. El alcance de esta economía
política del chantaje va lejos, adquiere también distintas formas,
conectándolas. Por ejemplo, el alcance llega a los circuitos de tráficos y de
contrabandos, conllevando las consecuencias de los famosos lavados de dinero.
Ya no se trata solamente de lograr la ganancia típicamente capitalista, sino de
forzar ganancias extraordinarias sobre a base de las especulaciones y
transacciones dolosas. Claro que todo esto ocurre sobre la misma medida del
excedente, sobre el mismo volumen de plusvalor; no añaden nada, ningún nuevo
valor. Se inflama la cuantificación de manera especulativa, transfiriendo los
costos a los ciudadanos, a los usuarios, a los consumidores, a los
trabajadores, a los prestamistas, a los que usan los créditos, a los países
periféricos.
Entonces el diagrama de poder de la corrupción
no puede ser leído desde códigos morales, no es un problema del mal. No hay un mal congénito en el ser
humano, como suponía Thomas Hobbes. No se trata de inclinaciones perversas de
las personas, no hay mal, salvo en la
cabeza de los moralistas. Por lo tanto tampoco se resuelve ningún problema con
castigar, vigilar, penalizar. Tampoco se trata de extender el ámbito de la
clasificación de los delitos a las identificaciones de las formas de
corrupción, introducir esta taxonomía en el sistema jurídico. No se resuelve el
problema por medio de la complejización del sistema del control administrativo,
acompañada por la aprobación de normas especiales. La recurrencia del fenómeno
va reaparecer nuevamente, persistentemente, atravesando los poros de todos
estos mecanismos. La fenomenología de la corrupción tiene que ver con ámbitos
de relaciones configurados a partir de la economía
política del chantaje; su mapa de fuerzas, su cartografía de poder, no se
destruye con los procedimientos antes mencionados; incluso puede ocurrir que
sean contaminados. Al tratarse de ámbitos de relaciones particulares, de
estructuras de poder privativos, se requiere atacar el problema a partir del
cambio de las composiciones, no solamente de este ámbito de relaciones, sino de
todos los espacios de relaciones que entran en contacto con la fenomenología en
cuestión. Se trata de la transformación de las composiciones mismas de las
relaciones.
Un cuadro de la corrupción:
Espacios de relaciones entre el sistema financiero internacional, las empresas
trasnacionales y los gobiernos
La crisis de la deuda externa infinita y eterna
de los estados periféricos respecto al sistema financiero internacional ha
develado los nuevos procedimientos de sometimiento de los centros del
sistema-mundo capitalista sobre la multifacética periferia del sistema-mundo. Una
deuda impagable, que a través del cálculo de amortizaciones e intereses, sobre
todo de éstos últimos, la deuda crece tanto que deja atrás los montos de los
préstamos de los países. La inversión financiera ha resultado un negocio más jugoso
que la inversión de capitales en la producción. Esta deuda infinita y eterna
puso al borde del precipicio a los estados deudores, pero sobre todo puso al
descubierto el papel dominante del sistema financiero internacional y su
función usurera en el proceso de acumulación ampliada de capital.
Ahora, en el desenlace de la crisis estructural
del capitalismo, aparece peligrosamente en toda su magnitud el dominio del
sistema financiero internacional, incluyendo a Europa, donde se ha desatado la
crisis financiera en forma alarmante, atentando contra los países y sus
poblaciones de la llamada “periferia” europea; también la crisis financiera ha
abrazado a Estados Unidos de Norte América, donde la crisis mobiliaria ha
mostrado patentemente la transferencia de la carga de la deuda a los sectores
medios endeudados hasta el cogote, viéndose obligados a abandonar sus
residencias impagables. La República Popular de China ha tenido que comprar
parte de la deuda estadounidense para que ese país no se vaya al abismo. La
intensidad de esta crisis podemos constatarla en el dramatismo inherente a las
expresiones vertidas en la carta de dos patriotas griegos, Mikis
Theodorakis y Manolis Glezos, que a continuación transcribimos:
“En
tiempos antiguos, la condonación por Solón de las deudas que obligaban a los
pobres a ser esclavos de los ricos –la llamada reforma Seisachtheia, sentó las
bases para la aparición, en la antigua Grecia, de las ideas de democracia,
ciudadanía, política y Europa: los fundamentos de la cultura europea y mundial.
Luchando
contra la clase de la riqueza, los ciudadanos de Atenas señalaron el camino
para la constitución de Pericles y la filosofía política de Protágoras, quien
dijo: “El hombre está muy por encima de todo el dinero”
Hoy en
día, los ricos están tratando de tomarse la venganza en la mentalidad humana:
“Los mercados están muy por encima de todos los hombres” es el lema que
nuestros líderes políticos abrazan gustosamente, aliados al demonio dinero como
nuevos Faustos.
Un puñado
de bancos internacionales, agencias de información, fondos de inversión, en una
concentración mundial del capital financiero sin precedentes históricos,
reivindican el poder en Europa y en todo el mundo y preparan la abolición de
nuestros estados y nuestra democracia, con el arma de la deuda, para esclavizar
a la población de Europa, poniendo en el lugar de las imperfectas democracias
que tenemos la dictadura del dinero y la banca, el poder del imperio
totalitario de la globalización, cuyo centro político está fuera de la Europa
continental a pesar de la presencia de poderosos bancos europeos en el corazón
del imperio.
Comenzaron
con Grecia, utilizada como conejillo de indias para trasladarse a otros países
de la periferia europea, y poco a poco hacia el centro. La esperanza de algunos
países europeos para escapar eventualmente de la crisis demuestra que los
líderes europeos se enfrentan a un nuevo “fascismo financiero”, no haciéndolo
mejor que cuando se enfrentaron a la amenaza de Hitler en el período de
entreguerras.
No es una
casualidad que una gran parte de los medios de comunicación controlados por el
banco se trate a los países de la periferia de Europa como “cerdos – pigs” y su
campaña mediática, sádica y racista, vaya teñida de desprecio. Sus medios de
comunicación no se dirigen sólo contra los griegos, sino también contra la
herencia griega y la antigua civilización griega. Esta opción muestra los
objetivos profundos y ocultos de la ideología y de los valores del capital
financiero, promotor de un capitalismo de destrucción.
El
intento de los medios de comunicación alemanes de humillar símbolos, como la
Acrópolis o la Venus de Milo, monumentos que fueron respetados incluso por los
oficiales de Hitler, no es sino una expresión del profundo desprecio de los
banqueros que controlan los medios de comunicación, ya no tanto contra los
griegos, sino sobretodo contra las ideas de libertad y democracia que nacieron
en este país.
El
monstruo financiero ha producido cuatro décadas de exención de impuestos para
el capital, todo tipo de “liberalización del mercado”, una desregulación
amplia, la abolición de todas las barreras a los flujos financieros y las especulaciones,
los constantes ataques contra el Estado, la compra de partidos y medios de
comunicación, la apropiación del excedente por un puñado de vampiros: los
bancos mundiales de Wall Street. Ahora bien, este monstruo, un verdadero
“Estado tras los Estados”, parece preparado para asestar un “golpe de Estado
permanente” financiero y político, y para más de cuatro décadas.
Frente al
ataque, las fuerzas políticas de la derecha política y la socialdemocracia
parecen comprometidas después de décadas de entreguismo al capitalismo
financiero, cuyos centros más grandes están fuera de Europa. Por otro lado, los
sindicatos y los movimientos sociales aún no están lo suficientemente fuertes
como para bloquear el ataque de manera decisiva como lo hicieron muchas veces en
el pasado. El nuevo totalitarismo financiero busca aprovechar esta situación
para imponer condiciones irreversibles en toda Europa.
Hoy, es
tan necesario como urgente la coordinación inmediata y transfronteriza de los
intelectuales, las gentes de las artes y las letras, los movimientos
espontáneos, las fuerzas sociales y las personalidades que comprenden la
importancia del reto; necesitamos crear un frente de resistencia potente contra
“el imperio totalitario de la mundialización” que está en marcha, antes de que
sea demasiado tarde.
Europa
solo puede sobrevivir si presenta una respuesta unida contra los mercados, un
reto mayor que el de ellos, un nuevo “New Deal” europeo.
Debemos
detener de inmediato el ataque contra Grecia y los otros países de la UE en la periferia, hay
que poner fin a esta política irresponsable y criminal de austeridad y
privatización, que condujo directamente a una crisis peor que la de 1929.
Las deudas públicas deben ser
restructuradas de forma radical en la Eurozona, especialmente a expensas de los
gigantes de la banca privada. Los bancos deben volver a ser evaluados y la
financiación de la economía europea debe estar bajo control social, nacional y
europeo. No es posible dejar la llave financiera de Europa en manos de los
bancos, como Goldman Sachs, JP Morgan, UBS, Deutsche Bank, etc … Hay que
prohibir los excesos incontrolados financieros que son la columna vertebral de
capitalismo financiero destructivo y crear un verdadero desarrollo económico en
lugar de ganancias especulativas.
La arquitectura actual, basada en el
Tratado de Maastricht y las reglas de la OMC, ha instalado una máquina en
Europa para fabricar deuda. Necesitamos un cambio radical de todos los
tratados, la sumisión del BCE al control político de la población europea, una
“regla de oro” para un mínimo del nivel social, fiscal y medioambiental de
Europa. Necesitamos urgentemente un cambio de paradigma, un retorno al estímulo
de crecimiento a través de la demanda de nuevos programas de inversión
europeos, las nuevas regulaciones, los impuestos y el control del capital
internacional e instalación de flujos, una nueva forma de proteccionismo suave
y razonable en una Europa independiente sería protagonista en la lucha por un
mundo multipolar, democrático, ecológico y social.
Llamamos a las fuerzas y personas que
comparten estas ideas a convergir en un amplio frente de acción europea lo
antes posible, para producir un programa de transición de Europa, para
coordinar nuestra acción internacional, con el fin de movilizar a las fuerzas
del movimiento popular, para revertir el actual equilibrio de fuerzas y
derrotar a los líderes actuales históricamente irresponsables de nuestros
países, con el fin de salvar a nuestro pueblo y a nuestra sociedad antes de que
sea demasiado tarde para Europa[8].”
La carta es intensa y
sincera, clara como el agua pura, esa es la situación en Europa, pero también
podríamos decir que se trata de una descripción de lo que pasa en el mundo,
claro que comprendiendo las diferencias regionales, así como las diferencias
entre la periferia europea y las periferias del sistema-mundo capitalista, de
la que posiblemente ya forme parte esta periferia europea. También
comprendiendo la relación distinta con otros bancos y otras políticas del
sistema financiero internacional, incluyendo a los bancos de la cooperación
internacional. En todo caso, en esencia, la estrategia del sistema financiero
internacional es la misma, descargar la avidez de sobre-ganancias especulativas
en la gente, en la masa de los deudores; descargar la crisis financiera, de la
que la burguesía internacional es culpable, sobre las espaldas de las grandes
poblaciones y pueblos del mundo.
Lo que queda claro en la
carta es también el carácter especulativo del sistema financiero internacional,
su intervención en términos monetarios ha descartado las inversiones en la
producción, en la transformación productiva, que requiere tasas de retorno a
largo plazo, prefiere el retorno en el corto plazo, por eso apuesta a la
especulación financiera, a la inversión de capital en el sentido quimérico. La
Unión Europea ha optado por una concepción neoliberal y monetarista en lo que
respecta a la unión económica, a la unión de la moneda y a la unión política.
En principio los países que se integraron a la Unión Europea tuvieron que
ajustar sus economías y lograr los equilibrios macroeconómicos que exigían las
políticas de integración, después parecían beneficiarse con grandes prestamos y
compromisos financiaros, creando burbujas financieras y la ilusión del consumo
ilimitado, debido al crédito y a los instrumento de crédito computarizados; sin
embargo, esta ilusión ocultaba un costo alto a pagar por las grandes
poblaciones de deudores, así también por los estados comprometidos con las
políticas monetaristas orientadas al macro-equilibrio económico. Países
enteros, sus poblaciones, sus estados, se convirtieron en rehenes de los
grandes bancos, prisioneros del sistema financiero internacional, no solamente
europeo, dada la globalización de la economía, sobre todo del sistema
financiero mundial. El círculo vicioso de este sistema de endeudamiento es que
una vez que se entra en crisis, para salir de la crisis se requiere endeudarse
más, obtener préstamos para equilibrar las balanzas, los flujos de caja, para
bajar el déficit. Ahora bien, estos financiamientos de “salvación” de las
economías de los países en crisis exigen austeridad y descargar el peso de la
crisis en la participación pública en la educación, la salud, la jubilación y
otros rubros de atención; requiere que se bajen los sueldos y salarios, obviamente
de la población trabajadora, no así de los ingresos de los grandes jerarcas del
poder y de la economía. Estos problemas de la crisis financiera se reflejan
notoriamente en los índices alarmantes de desocupación, de la inflación, de la
disminución del poder adquisitivo, en las restricciones en la educación y la
salud, además en las formas de suspensión relativas de la jubilación,
aumentando los años, utilizando los fondos de los jubilados en inversiones,
haciendo depender la sostenibilidad de sus pagos de estos negocios.
La crisis europea y la
crisis estadounidense son parte de la crisis estructural del capitalismo, del
ciclo del capitalismo vigente, crisis expresada en la intensidad de la crisis
financiera. Esta crisis irradia a las periferias del sistema-mundo, se expresa
en ellas, con distintos ritmos y profundidad, dependiendo el nivel de
involucramiento de los países en el sistema financiero internacional; esta
crisis también se expresa como crisis política. Los estados no terminan de
resolver problemas de legitimidad; para lograr avanzar en el tratamiento de
estos problemas y la consecución de sus soluciones no es suficiente, desde hace
tiempo, el ritual periódico de las elecciones, ni la elocuencia estridente de
la propagando sobre el valor de las instituciones democráticas. Se requiere de
soluciones que vayan más allá de la democracia representativa, es menester la
participación abierta de las poblaciones y su involucramiento en las tomas de
decisiones; esto significa avanzar a las formas abiertas de democracia
participativa. Resulta paradójico constatar la concentración del poder en élites
políticas, justo cuando los medios de circulación de la información, del acceso
de la información, de las posibilidades de participación, han dado un salto
gigantesco. También se tienen que tener en cuenta las transformaciones del
perfil de la población, con niveles de educación que superan a las de otros
periodos de la modernidad, sobre todo en sus inicios. Esta contrastación denota
una contradicción, un poder controlado por élites, cuando el potencial de las
poblaciones ha crecido. Otra contradicción es la que señala la carta abierta de
los patriotas griegos, que unos cuantos bancos, ciertamente poderosos, decidan
la suerte y la vida de las poblaciones, por el hecho de estar endeudadas. La
deuda es creación y estrategia del sistema financiero internacional, diseñado
de tal manera con el objeto de lograr obtener super-ganancias especulativas,
administrando y difiriendo la crisis del capitalismo. Estos bancos no tienen
ningún control efectivo por parte de las poblaciones y los pueblos, por parte
de los países y Estados. Son como un super-Estado independiente del mismo
ejercicio democrático.
Este es el tema de
fondo, la lógica financiera en su etapa dominante es una distorsión en el mismo
funcionamiento económico, se convierte en un sistema coercitivo y especulativo,
forma parte de lógicas perversas de circulación, incluso termina conectándose
con otras lógicas perversas. El sistema financiero refuerza las lógicas
paralelas de la economía política del
chantaje, empuja a las mismas empresas trasnacionales a optar por métodos
que logren super-ganancias, métodos que tienen que ver con el despojamiento y
la desposesión, apoyados por el monopolio tecnológico, el monopolio de los
mercados y el monopolio financiero, sin hablar del monopolio militar de las
armas de destrucción masivo. La recurrencia a la trasgresión de las normas ya
forma parte de la historia de las empresas trasnacionales, así como el uso
manipulador de las normas; también el control de las reservas y de los procesos
técnicos de explotación y producción. Estas empresas trasnacionales, como
gigantes monopólicos, terminan controlando regiones del mundo, incorporando a
su expansivo control a los países y sus estados. Su gigantesco poder compromete
a los gobiernos, incorpora a los gobernantes a sus circuitos de influencia,
recurriendo a formas de corrosión y corrupción.
El manejo de las normas,
de los convenios, de los contratos, de los contratos de operaciones y otros
instrumentos múltiples de asociación, de coparticipación, de servicios, forma
parte de su experimentada habilidad de usarlos y diseñarlos en su beneficio. Es
difícil encontrar gobiernos que se reciten a este escamoteo; que lo hagan
depende de varias condiciones, de su fortaleza normativa e institucional, de
los sistemas de control, de la contraparte que pueden ofrecer, sobre todo
técnica, de la cualidad de los gobernantes y funcionarios involucrados, de la
claridad de las políticas públicas y de las políticas económicas, de la
capacidad de custodia y control de los pueblos, lo que implica su capacidad de
participación. Incluso a gobiernos progresistas, que en un principio intentan
enfrentarse a estas estructuras de poder internacional, les resulta difícil
durar en la resistencia a las redes de estas empresas y del sistema financiero
internacional. Por eso, la lucha no puede dejar de ser popular y de una
constante movilización general.
De lo que se trata es
entender el funcionamiento del diagrama de poder de la corrupción; en relación
a la construcción de este entendimiento, decimos que esta cartografía de poder
tiene varios niveles, que los niveles fundamentales no se encuentran en la
escala múltiple y micro de los ámbitos de mediación e intercambio entre
sociedad y Estado, tampoco en los niveles del manejo de los recursos por parte
de los funcionarios, aunque ya este nivel es de importancia y de incidencia, ni
sólo a nivel gubernamental, aunque la cartografía de la corrupción ya tiene un
impacto desbordante en la administración gubernamental misma; los niveles
condicionantes y ordenadores del mapa se encuentran en las distorsiones que
produce el sistema financiero internacional, el control y dominio de los
oligopolios y los monopolios de las empresas trasnacionales. Este es el centro de distorsión de la economía política del chantaje.
Nadie dice que aquí
empieza la corrupción, como hemos dicho, es una historia larga, de múltiples
líneas en diferentes contextos
históricos; lo que decimos es que, en el periodo de dominio del capital
financiero, en la estructura del ciclo del capitalismo vigente, la composición
de la cartografía del poder de la corrupción ha cambiado, colocando en su
centro de distorsión de la economía-mundo capitalista al sistema financiero
internacional y a los grandes monopolios internacionales que apuestan a la
especulación y al despojamiento. Estos procedimientos no mejoran las
condiciones de la economía mundial ni de los países, aunque si mejoran el
crecimiento de las arcas de la burguesía internacional, se da un crecimiento
estadístico, que no cuenta ni incorpora los costos sociales y los costos
ecológicos. Lo que hacen estos
procedimientos es llenar los bolsillos de los grandes ricos, empero sin
resolver la crisis del capitalismo; lo que se hace es diferir la crisis y
descargarla en las mayorías de la población, ahondando la crisis económica y
profundizando la crisis política.
El problema mayúsculo de
este diagrama de poder de la corrupción es que el espacio de distorsión irradia
a toda la economía, también a toda la sociedad, una vez que ya está
comprometido el Estado y el gobierno. Entonces todo tiende a funcionar con la
misma lógica, no se trata sólo de lograr ganancia, ya no se trata de la
transformación productiva, por lo menos como preocupación técnica, comprendiendo
los ciclos técnicos de desgaste de la maquinaria y tecnología incorporadas,
pues esta maquinaria y tecnología termina obsoleta antes de que se cumpla su
ciclo, sólo por la compulsión de la competencia; se trata de lograr las
super-ganancias, la riqueza rápida.
Cuadros
de la corrupción
Vamos a hablar de
cuadros en el sentido de paisajes humanos, escenarios, pinturas de eventos de
estos mundos paralelos donde se practica la alteración de las normas y los
procedimientos, donde se da lugar el enriquecimiento fácil y llamado ilícito.
Cuadros también en el sentido de mapas y lugares de circuitos de estas
relaciones que alteran y distorsionan los funcionamientos económicos, también
políticos y sociales. Estos lugares que aparecen como núcleos gravitacionales
de estas distorsiones, de estos espacios que hemos llamado economía política del chantaje. También vamos a identificar las
materias y los objetos sobre los que trabajan y manipulan estas economías políticas del chantaje;
materias y objetos que generalmente tienen que ver con las materias y los
objetos de la economía extractivista, aunque no sólo, pues hay otros recursos,
por así decirlo, que afectan por ejemplo a los servicios y otros rubros.
Tampoco podemos olvidarnos en estos cuadros dibujar lo que hemos llamado economía política de la cocaína, que
forma parte de la economía política del
chantaje, que incluso llega a ser un campo de fuerzas tan gravitante y tan
irradiante que termina influenciando y afectando los otros espacios de estas
economías paralelas.
Las materias y objetos de la corrupción
Como lo hacen Alain
Denault, Delphine Abadie William Sacher en Negro
Canadá. Saqueo, corrupción y criminalidad en África, la economía
extractivista está íntimamente relacionada con la corrupción[9].
Este conjunto de métodos, si podemos hablar así, y procedimientos paralelos,
que coadyuvan notoriamente a la corrosión social, facilitando el acceso a
concesiones, rutas directas, saltando trámites y normas o, en su caso,
flexibilizándolas, logrando de este modo ganancias extraordinarias, por medio
del incumplimiento de inversiones, tareas y responsabilidades, por lo menos
como deberían ser, atendiendo a los acuerdos de los contratos, modelos de
contratos, marcos legales nacionales e internacionales. La corrupción entonces
viene a ser parte de los mecanismos de explotación en las economías
extractivistas. Entiéndase que las economías extractivistas no sólo funcionan
en las periferias del sistema-mundo capitalista, sino que son parte intrínseca
de la economía-mundo capitalista. Los centros, las semi-periferias y las periferias,
comprendiendo que ya no hay nada externo al sistema-mundo capitalista, están
íntimamente ligadas a las formas del extractivismo, pues la explotación de
minerales, el requerimiento de energía y toda la gama recursos naturales,
forman parte de las condiciones de posibilidad económica y técnica del modo de
producción capitalista, de la economía-mundo capitalista y de las dinámicas de
crecimiento y desarrollo del sistema-mundo capitalista. El extractivismo forma
parte del despojamiento y de la desposesión de la acumulación originaria y de
la acumulación ampliada de capital.
Desde la
perspectiva general de las dinámicas capitalistas integradas, que tienen como
núcleo de funcionamiento al modo de producción capitalista, los costos del
extractivismo, es decir, los costos de las materias primas y de los recursos
naturales, forman parte de las rentas, absolutas y diferenciales, pues las
materias de explotación no son producto del trabajo sino son recursos de la
naturaleza, aunque para sacarlos de la tierra se requiere trabajo. De alguna manera
estos costos deben minimizarse en relación a los costos de producción, costos
de la transformación productiva, relativos a la industrialización de las
materias primas y los procesos de transformación tecnológicas. Hay pues una
contradicción, como ha sido estudiada por los clásicos de la economía política,
entre renta y ganancia, además de la contradicción intrínseca entre renta,
ganancia y salario. Ahora bien, una tendencia para resolver esta contradicción
ha sido la privatización, es decir, la apropiación privada de los yacimientos y de los recursos
naturales. Empero, en la medida que el Estado se convierte en la condición y
factor indispensable en el proceso de acumulación de capital, también participa
en la renta de las materias primas y los recursos naturales, es más, en la
medida que el Estado es el propietario nominal de los recursos naturales y de
las materias primas entonces es la principal instancia en la participación de
la renta de los recursos naturales, absoluta y diferencial. Esta situación
coloca al Estado como persona jurídica y lo convierte en la institución que
administra los circuitos de los recursos naturales y las materias primas en el
contexto del flujo comercial, la división del mercado y del trabajo, además de
colocar al Estado en el marco diseñado por el sistema financiero internacional
y el mapa de los controles monopólicos de las grandes empresas trasnacionales.
Se puede decir que el Estado vive de tributos, impuestos y de rentas de
recursos naturales y materias primas, si es que no lo hace como directo
administrador de empresas públicas, cuando estas son rentables. Entonces se
entiende que el Estado se convierte en objeto de atención de las empresas
privadas y las empresas trasnacionales, se convierte en campo de transacciones,
empero también en espacio de manipulaciones por parte de las grandes empresas
trasnacionales, el sistema financiero internacional, la cooperación
internacional, los organismos internacionales, además de los Estado-nación del
centro del sistema-mundo capitalista, hegemónicos y dominantes, a nivel mundial
y a nivel regional.
El Estado forma
parte de las condiciones de posibilidad históricas del capitalismo y es factor
político e institucional indispensable en el proceso de acumulación de capital.
Los flujos y recorridos comerciales, la movilidad en las estructuras sociales,
la conversión de distintos estratos y clases sociales tradicionales en
burgueses, sean estos nobles terratenientes o estratos ascendentes urbanos,
ligados al comercio, también burócratas que adquirieron los puestos o asignados
por el monarca; todos experimentaron la formación de esta clase ligada a la
valorización dineraria, ya sea a través del comercio, de las finanzas, de la
industria, de la capitalización de la tierra, del monopolio de los alimentos,
del tráfico de minerales, sobre todo de metales preciosos. El Estado se
convierte en una composición institucional que articula los flujos, circuitos,
recorridos, producciones y finanzas que forman el complejo sistema capitalista.
La relación con el Estado forma parte de la genealogía de la burguesía. Cuando
se forman los Estado-nación este contexto de relaciones ya está consolidado.
Ahora bien, en la geografía y genealogía del sistema-mundo capitalista,
dependiendo la ubicación y localización de los estados, se plantean diferencias
cuantitativas y cualitativas en este ámbito de relaciones. Particularmente en
los Estado-nación subalternos de la geografía inmensa de las periferias del
sistema-mundo capitalista, estas instituciones son objeto de manipulaciones,
transacciones y relaciones que podemos calificar como coloniales. Para las
empresas trasnacionales, monopolios y oligopolios, los Estado-nación
subalternos de las periferias son vulnerables y susceptibles de chantajes y
corrupción. Se dice que en todas partes del mundo los hombres de Estado tienen
precio, empero donde se cotizan más bajo es en los Estado-nación subalternos de
las periferias; sobre todo se dan las corrosiones más retorcidas en los países
más pobres y vulnerables. De ninguna manera se puede decir que hay
Estado-nación que se salvan de esta fenomenología de la corrupción, ni en los
centros, ni en las periferias, ni en las semi-periferias; todos los estados lo
sufren. La diferencia está entre el trato con unos u otros estados, en el
carácter sofisticado de la manipulación o, en su caso, en el carácter mas bien
torpe de la maniobra; también la diferencia se da en las cantidades que se
juegan, en el tamaño de los costos de operación, en unos y otros lugares. Como
se puede ver, el Estado es también objeto de estas ocupaciones, de estas
incursiones, de estas intervenciones, de estos recorridos opacos y paralelos de
la economía política del chantaje.
Casos extremos
Parece que los casos
extremos de este aplastante avance de la economía política del chantaje
se dan en el África; siendo el continente que fue martirizado por el comercio
de esclavos, en la etapa de la acumulación originaria de capital, es ahora el continente
que comparece de esta corrosiva expansión de los gravitantes procedimientos
paralelos y espurios. Los autores de Negro Canadá acuden a un término
escalofriante para describir los alcances de estas redituadas relaciones
coloniales y de piratería con las periferias del sistema-mundo. Se refieren a Mafiafrique,
que es la
expresión compuesta usada por el africanista Francois-Xavier Verschave, quien
la inventó a principios de presente milenio para exponer, a la luz de lo que
permite la escritura, las maniobras mafiosas u offshore resultantes de
las articulaciones entre la élite africana gobernante y varios
empresarios-traficantes de diferentes países del centro del sistema-mundo
capitalista. Sacando ventaja de un continente enfrascado en la anomia y la
criminalidad.
El caso estudiado por Verschave es el recorrido
sinuoso de Arkadi Gaydamak, un traficante de armas ruso-francés titular de
pasaportes de Canadá, Francia, Israel y Angola, próximo a las redes de
influencia política francesa instaladas en África, a partir del proceso
independentista de la década del 60[10].
Los autores de Negro Canadá escriben:
Durante la
guerra civil en Angola (1975-2002), Gaydamak proveyó armas y pertrechos
militares al mismo tiempo, a las dos partes implicadas en el conflicto, el
gobernante MPLA y la UNITA rebelde. Se convirtió en "asesor del Ministerio de Relaciones
Exteriores de Angola", mientras mantenía sus servicios a la oposición
armada a través de sus aliados franceses Pierre Falcone y André Tarallo de la
empresa estatal (francesa) Elf. En las transacciones que orquestaba, movilizaba
grandes cantidades de armas y petróleo a través de cuentas y canales
extranjeros en la economía legal. El banco Paribas, a través de sus diversas
oficinas en Alemania, Austria, Suiza y Francia, presidió las operaciones
financieras. La red, que se unió a los intereses oscuros en Rusia, no solo
permitía el financiamiento de las transacciones ocultas, sino también se
convirtió en el "conducto" de dinero sucio destinado a atravesar
África a través de las oficinas gubernamentales. Aquello que sorprende a Verschave, en este caso, es la
amplitud de las ramificaciones mafiosas y su relación íntima con las
instituciones políticas y las empresas privadas inscritas en los Estados de
Derecho. Detrás de Falcone, está Arkadi Gaydamask, cercano a los servicios
secretos franceses (al menos de la Dirección de Seguridad del Territorio),
rusos e israelíes. Este hombre de cuatro pasaportes es una figura de la
mundialización. Sobre todo, este neo-multimillonario aparece conectado a la
venta a un precio vil del petróleo, los fertilizantes, los diamantes, los
armamentos, y bonos de la antigua URSS. Se sabe que estos circuitos,
organizados offshore antes de
la caída del Muro de Berlín, generaron un inquietante flujo de dinero en
efectivo, de unos quinientos mil millones de dólares escondidos en paraísos
fiscales. Los detentores de este dinero, literalmente compraron Rusia. Además,
dilapidaron por miles de millones de dólares gran parte de los préstamos del
Fondo Monetario Internacional. Usaron las aguas turbias del offshore angoleño (oro negro, deudas
garantizadas sobre el petróleo, venta de armas sobrefacturadas) como una cuenca
de decantación, una gran operación de lavado de dinero, entre otros[11].
Parece de película,
empero en este caso la realidad supera a la ficción. Son estos personajes los
exaltados por Hollywood, admirados por muchos jóvenes metidos en el narcotráfico,
temidos y casi no nombrados por los gobernantes de los Estado-nación
subalternos. Son precisamente los personajes que han emergido en los paraísos
judiciales, en la era de la especulación financiera, en los intersticios y
cruces de mundos, de continentes, en los circuitos de tráficos entre los
centros y las periferias, personajes articulados a gobiernos y servicios
secretos, que gozan de influencia y de múltiples identidades oficiales.
¿Cuántos de ellos deambulan por el mundo? ¿Cuántos de ellos están detrás de las
concesiones mineras, petroleras, del litio? Muchos; han proliferado con la
rapidez de las transacciones, hábiles en conectar mundos y articular tráficos,
comercios, finanzas. Ellos funcionan con la connivencia de los gobernantes, que
posiblemente caen seducidos ante estos personajes, así como encuentren la
oportunidad de inversión o de enriquecimiento fácil. De todas maneras, no
debemos perdernos; estos personajes, por más autónomos que parezcan, son fichas
de las grandes empresas trasnacionales, gobiernos, servicios secretos, sistemas
financieros y todo tipo de monopolios y controles de comercios y mercados.
Canadá se ha vuelto un paraíso fiscal
para las empresas trasnacionales mineras del mundo, además de las propias del
Canadá. Todo aparentemente se hace legalmente, en los marcos de las
formalidades, empero basta rascar un poco el barniz de las apariencias para
descubrir el complicado mundo de la mega-minería y de sus consecuencias
desastrosas. Los autores mencionados escriben:
El
derecho soberano de los negocios donde prevalecen las empresas canadienses
provoca, a través de sus operaciones, numerosos daños colaterales, que los
economistas han trivializado bajo el nombre de externalidades. Las
externalidades resumen todos los costos de orden social, humanos o ambientales
que están implicados en los procesos de producción, pero que las empresas no
los consideran en su contabilidad. Son las consecuencias de la acumulación del
capital; para que pocos se beneficien de él, muchos tienen que vivir mal.
Las empresas canadienses
pueden contaminar las napas freáticas hasta volverlas tóxicas, durante décadas,
la única fuente de agua que poseían las comunidades, envolver de polvo a las
poblaciones hasta enfermarlas, empobrecer a los africanos que viven después de
generaciones en un yacimiento recientemente adquirido, brutalizar a los
obreros, sepultar vivos a mineros artesanales obstinados, alterar radicalmente
equilibrios sociales ancestrales... Las consecuencias no son consideradas nunca
y son inexistentes para los datos contables. Peor aún, las externalidades son
la condición misma de una ganancia rápida y espectacular. Ellas son el precio
de la prosperidad[12].
¿Cuáles son las características de estas
intervenciones por parte de las empresas mineras trasnacionales? En una primera
fase se trata de conseguir la concesión; muchas veces el problema, en este
caso, es que las tierras que apetecen las empresas trasnacionales están
ocupadas o los yacimientos en cuestión están siendo explotados, algunas veces
de forma artesanal, otras por compañías que les antecedieron, como en el caso
paradigmático de los yacimientos de oro en Tanzania. Los autores del libro
mencionado escriben a propósito de la incursión de empresas canadienses en este
país del África lo siguiente:
Pierre Baracyetse dijo a
propósito de la sociedad aurífera canadiense Barrick Gold: “Esta compañía
adquiere únicamente los yacimientos cuya prospección ha sido realizada por
otras, con reservas de oro de al menos 60 toneladas, y tiene por objetivo
reducir al máximo sus costos de producción. La Sutton Resources de Vancouver y
su filial, la Kahama Mining, abrieron el camino para Barrick, en Bulyanhulu, en
Tanzania. Las grandes empresas mineras aprecian a esas juniors que hacen por ellas el trabajo ingrato de la
exploración, tantean las resistencias políticas en el campo y ceden enseguida
su propiedad a las majors,
cuando las condiciones de explotación están dadas. En ese caso, sin embargo,
Barrick no adquirió solamente de Sutton las concesiones que le parecían
aprovechables, sino a la misma Sutton Resources, al precio de 500 millones de
dólares canadienses, para hacer de ella una de sus filiales. Pese a la
controversia de gravedad, Barrick decide integrar formalmente a su protegida al
imperio: tres años antes, Sutton se vio acusada de haber enterrado vivos a
mineros artesanales activos en el lugar, con la ayuda de bulldozers[13].
En septiembre de 1994 la Sutton adquirió los yacimientos de oro de
Bulyanhulu. Esta adquisición se da aprovechándose de las buenas relaciones de
su Director General, James Sinclair, con el entonces presidente de Tanzania,
además de las relaciones y trato con algunos de los ministros. Lo que llama la
atención es el apoyo con la que son favorecidas estas empresas por parte de organismos
internacionales de crédito, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario
Internacional. Bajo la escusa de la calamitosa pobreza de Tanzania, el Banco
Mundial y el Fondo Monetario Internacional acordaron entonces un préstamo de
ayuda al desarrollo al gobierno de Tanzania, bajo la condición de que el
gobierno privatizara la mina en cuestión, mina que definitivamente fue obtenida
por Sutton, con la connivencia del gobierno canadiense. Este es el momento
cuando cambia la historia de la mina; la mina deja de ser un menudo recurso
para los mineros artesanales de la región. Estos mineros improvisados fueron
expulsados a nombre de la conocida privatización económica. El discurso es el
mismo en todas partes donde se implanta el proyecto neoliberal, se usa el preceptivo
discurso del “desarrollo” económico, acompañado de la referencia al
“crecimiento” y también de la inferencia del “PIB”. Estos son los argumentos que terminaron
justificando la expulsión de los mineros artesanales[14].
Los pequeños mineros opusieron
resistencia, no desalojaron el lugar de la concesión. Incluso terminaron
apoyados por la Corte Suprema de Justicia de Tanzania. No
se había previsto la contingencia de que la Corte Suprema de Justicia tomará el
fallo de declarar “ilegal” a la expropiación sumaria de los mineros
artesanales. Este hecho, inesperado para los poderosos, lo efectuó el juez
tanzaniano, Justice Mchome, el 29 de septiembre de 1995[15].
Sin embargo, la empresa continúo con
sus presiones desacatando el fallo de la Corte, apoyada por el gobierno de
Tanzania y con complicidades del gobierno canadiense. El Juez llamó a las
partes a comparecer ante su autoridad, tres mil mineros volvieron a ocupar sus
tierras, exigiendo una indemnización por el desalojo. Empero la opción de la
empresa trasnacional y del gobierno de Tanzania fue violenta, se optó por tapar
los huecos de las cavidades hechas por los mineros, empleando excavadoras,
apoyados por la policía armada. En esta acción desmedida se enterraron vivos a
decenas de mineros. Esta es una muestra del aprecio que tiene la empresa minera
por la vida y la naturaleza.
Como se puede ver, una segunda fase
consiste en consolidar la posesión, utilizando todos los recursos al alcance.
Esta tarea requiere legitimar los actos y limpiar antecedentes, recurriendo
también a los medios de comunicación, así como a la justicia y al gobierno;
esta tarea corresponde a una tercera fase. Para esto se instiga acusar a los
que defienden sus tierras, sus fuentes de trabajo, a los condenados de la
tierra, de agitadores. También se requiere acusar de conspiradores a los que
defienden los derechos de los trabajadores y del pueblo de Tanzania. La cuarta
etapa es la que reitera el trato colonial de las empresas con los gobiernos
involucrados de las periferias del sistema-mundo. No se pagan impuestos, como
corresponde. En el caso aludido, la empresa no pagó los impuestos
correspondientes de importación de instrumentos y herramientas, por concepto de
aduana al gobierno de Tanzania. Es de suponer también que escamotearon lo que
le corresponde al gobierno por concepto de renta minera.
Las formas de estos procedimientos parecen
repetirse por todas partes del mundo, por donde incursionan estas empresas
mineras. Dejan su huella. Se dan ciertamente diferencias, dependiendo de los
contextos, de los rubros, de los momentos, de los gobiernos; empero lo que
llama la atención es una especie de estructura de comportamiento. Se manifiesta
una especie de desprecio hacia los países periféricos y sus poblaciones, como
si se sintiesen obligados a tratar con ellos con cierta repugnancia. En esta
relación cuentan con la complicidad sobornable de los gobernantes, pero también
con la complicidad de los gobiernos donde se asientan legalmente estas
empresas, así como de los organismos internacionales, sobre todo los que tienen
que ver con el sistema financiero y de crédito. Pero, en todos estos casos hay
que resaltar que se trata de una doble explotación, se explotan los recursos
naturales, obtenidos sin grandes costos, y se explota a la pobreza,
aprovechándose de ella, consiguiendo préstamos y créditos a nombre de ella.
Los cuadros del modelo extractivista en Bolivia
La historia de la corrupción en
Bolivia no es distinta a la de la mayoría de los países de las periferias del
sistema-mundo capitalista, sobre todo de los países condenados por la
geopolítica de la economía-mundo a la extracción minera. Si bien esto acontece
desde el siglo XVI, más tarde, durante el siglo XX, las periferias del
sistema-mundo capitalista van a verse atadas también al extractivismo
hidrocarburífero, a la extracción de petróleo y después del gas. Ahora se
incursiona en una gama más grande de minerales, intentando la explotación a
escala del hierro, también se intenta la explotación del litio. La historia
económica de Bolivia está ligada particularmente al extractivismo minero e
hidrocarburífero. Esto coloca al país en una situación exponible y vulnerable a
las acciones de los estados del centro
del sistema-mundo capitalista, de las empresas trasnacionales y de los
organismos internacionales, fundamentalmente de los que forman parte del
sistema financiero internacional.
Al principio del ciclo del capitalismo
bajo la hegemonía británica, durante el siglo XIX, la minería ha sido una
actividad de empresarios locales, como en el caso de la minería de la plata,
después, en una fase posterior, la explotación minera conformó una composición
que incluía a empresas de un país vecino, Chile, contando con capital británico;
empero, posteriormente, debido a acciones de control y expansión, grandes
empresarios mineros bolivianos lograron la preponderancia de la explotación
minera. Esta parte de la historia corresponde al llamado ciclo del estaño,
cuando los famosos “Barones del estaño” se hicieron de grandes fortunas, las
mismas que terminaron internacionalizándose. El ciclo del estaño no acabó de esta
forma, pues la nacionalización de las minas en 1952 convirtió al Estado-nación
en el mayor empresario minero del país y al Estado boliviano, en su momento, en
la empresa minera más grande del mundo. Esta empresa estatal es la COMIBOL. Sin
embargo, la minería privada se recuperó durante las dictaduras militares
(1964-1982) y terminó imponiendo su dominio durante el periodo neoliberal
(1985-2005).
La historia del petróleo en Bolivia
está vinculada desde un principio a las empresas trasnacionales del petróleo;
en el caso boliviano a la incursión fatídica de la Standard Oil, que fue un
factor gravitante en el estallido y el desenlace de la guerra del Chaco
(1932-1935). La nacionalización de la Standard Oil (1936) y la fundación de
YPFB convirtieron al Estado boliviano en empresario del petróleo. El desarrollo
de estas actividades no quedó en manos del Estado, pues el propio gobierno que
había nacionalizado las minas entregó más tarde concesiones petroleras a la Gulf
Oil, empresa también norteamericana. YPFB no desaparecía, empero compartía la
explotación petrolera y más tarde la explotación del gas con empresas
trasnacionales. La Gulf Oil también fue nacionalizada (1969), retomando el
Estado el control sobre sus recursos hidrocarburíferos en la era de la energía
fósil. Empero este monopolio no duró mucho, pues durante la dictadura del
General Hugo Banzer Suarez se volvieron a abrir las concesiones al capital
extranjero y a las empresas trasnacionales. De todas maneras YPFB siguió siendo
la empresa estatal, que nominalmente tenía el control de las reservas fiscales.
Sin embargo, durante el periodo neoliberal (1985-2005) el destino de YPFB
estaba sellado; la empresa estatal fue descuartizada y privatizada, recurriéndose
tanto al procedimiento de la llamada capitalización, combinando este conducto con
la venta directa de sus plantas de
separación, de refinación y de destilación a las empresas privadas
internacionales.
En la primera gestión del gobierno
popular de Evo Morales Ayma se vuelven a nacionalizar los hidrocarburos (2006)
y refundar YPFB, empero el proceso de nacionalización no culmina, es más, se
detiene a partir de los contrato de operaciones que entregan el control técnico
a las empresas trasnacionales, principalmente PETROBRAS y REPSOL. El control
efectivo de la explotación hidrocarburífera por parte de las trasnacionales ha
reducido a YPFB a ser una entidad administrativa, relegando la producción
primordialmente a la responsabilidad de las empresas trasnacionales.
Como se puede ver en esta revisión
panorámica de la historia del extractivismo en Bolivia[16],
el acceso a los recursos naturales está atravesada por las querellas por el
control de las reservas; en esta lucha están involucrados los estados, los
Estado-nación de los centros, de las periferias y de las semi-periferias del
sistema-mundo capitalista; están involucrados los organismos internacionales,
sobre todo los que tienen que ver con el sistema financiero internacional;
están involucradas las empresas trasnacionales, toda clase de mediaciones y
mecanismos intervinientes; así mismo están involucrados los pueblos que luchan
por recuperar la soberanía de sus recursos naturales. El peso de las relaciones
y estructuras de poder que respaldan y sostienen a las empresas trasnacionales
inclinan la balanza a su lado, empero el gasto heroico de los pueblos invierte,
por lo menos por momentos o periodos, la correlación de fuerzas, lapsos
soberanos en lo que respecta a la historia dramática de algunos países. Los procedimientos
más a mano de estas empresas trasnacionales son precisamente los que están al
alcance de la economía política del
chantaje, las formas de la corrupción. Hay distintas formas, como la
presión de los gobiernos de los Estado-nación del centro del sistema-mundo;
presiones de los organismos internacionales, por ejemplo a privatizar;
estrategias políticas macro-regionales y regionales; compensaciones por pagos;
complicidad de los funcionarios, de puestos altos y puestos bajos. Todos tienen
su precio. Estos procedimientos han venido volviéndose cada vez más
sofisticados; hay como una experiencia mundial al respecto, hay como un mapa de
montos, formas y perfiles de los gobernantes. Todo esto forma parte de costos
de transacciones. No podrían explicarse de otra manera las concesiones que
logran las empresas trasnacionales, los beneficios que obtienen, las
facilidades que logran, los informes manipulados que son admitidos, sin control
efectivo por parte de los estados y los gobiernos de las periferias del sistema-mundo.
La bonanza del inicio del proceso de nacionalización
sólo duró un año; las empresas trasnacionales tuvieron que aceptar el 82% para
el Estado y el 18% para las empresas hasta regularizar los contratos de
operaciones. Empero cuando se firmaron los contratos, los mismos no sólo
transfirieron el control técnico a las trasnacionales, lo que quiere decir
mucho, sino que inclusos lograron la devolución de gastos de inversión bajo el
respaldo de informes técnicos. Las empresas trasnacionales volvieron a
recuperarse, ahora en el mismo proceso de nacionalización. Para lograr estos
resultados los gobiernos de Brasil y de España jugaron un papel importante en
lo que respecta a las presiones diplomáticas; algo parecido se tiene que decir
en lo que respecta a las cercanías, proximidades, parecidos de estilos
políticos, como es el caso de las correspondencias políticas entre el gobierno
de Bolivia y el gobierno de Brasil.
El Código minero y la ley de
hidrocarburos apuntan a la inversión del capital internacional, por lo tanto
son como invitaciones a las empresas trasnacionales. El argumento que se emplea es que en lo que
respecta a la exploración se requiere mucho capital y se trata de actividades
de alto riesgo; por lo tanto no hay de otra, que lograr la participación de las
empresas trasnacionales, las que arriesgarían en la etapa de exploración.
Después se formarían empresas mixtas con mayor participación del Estado. Si las
empresas trasnacionales encontraran petróleo o gas en condiciones rentables,
entonces los compromisos de la empresa mixta es devolverles su inversión. Todos
los cabos están atados, el control no sólo de los mercados, no sólo de la
industrialización, por lo tanto de la acumulación ampliada de capital, cae en
manos de las empresas trasnacionales, sino también el control técnico de la
producción y el control de las reservas.
En el caso del litio y del hierro hay
incursión de otras empresas trasnacionales; en el litio de una empresa coreana,
aunque no sólo, pues la información al respecto es opaca y nebulosa; tal parece
que hay otros participantes. En el caso del hierro se trata de una empresa
hindú, aunque subsidiaria de una empresa británica. Volviendo a las
expectativas en la explotación del litio, no se sabe exactamente cuantas concesiones
se han hecho, salvo la concesión informada a la empresa coreana. En lo que
respecta al hierro, hasta ahora no se ha dado la explotación a gran escala y el
comienzo de la industria siderúrgica; todo parece que la firma del convenio con
el Estado boliviano ha sido una maniobra de la empresa hindú para conseguir
créditos del sistema financiero internacional con el objeto de usos
especulativos en otras partes del mundo, Bolivia es una excusa y un espacio de
control de reservas. Tampoco se sabe qué pasó con la pequeña planta de litio
que funcionaba en el Salar de Uyuni, ni se tiene información sobre el efectivo
control de la empresa estatal, establecida bajo el amparo de COMIBOL y el
ministerio de minería y energía. Lo que se ha denunciado es la complicidad de
dirigentes campesinos de la zona, de asambleístas y de funcionarios, mostrando
connivencia en las concesiones a privados, manifestando una actitud
contemplativa y cómplice. La corrosión habría avanzado y extendido mucho en las
provincias, comprometiendo a representantes sindicales, locales y
departamentales.
La incursión de las empresas chinas también
es una novedad; se acaba de firmar un contrato de exploración hidrocarburífera en
la zona de Sanandita; exploración que contempla unos tres años, empero la
concesión se la otorga por cuarenta años. ¿No deberían ser dos contratos, uno
por exploración, otro, después, cuando se descubran los yacimientos
hidrocarburíferos, por explotación, bajo las condiciones de la formación de una
empresa mixta, de acuerdo al modelo de contratación aprobado por YPFB y la
Asamblea Legislativa? También se ha
adjudicado una empresa china la instalación del ingenio de San Buena Aventura,
a pesar de los informes de pre-factibilidad y factibilidad, elaborada por un
equipo de técnicos cubanos. Si la incursión de las empresas chinas parece una
novedad en el país, lo que no es primicia es que las empresas asiáticas aprendieron
rápidamente las mañas de las empresas trasnacionales occidentales. No ha
desaparecido la costumbre de porcentajes de participación y adelantos, con el
objeto de conseguir las concesiones. Esto no debería sorprendernos, pues forma
parte del funcionamiento de la competencia internacional por el control de las
reservas mundiales, competencia intensificada en la coyuntura actual del ciclo
del capitalismo vigente. Coyuntura de inflexión cuando concurre una renovación
de las estructuras de dominación del orden mundial, con la emergencia de las
nuevas potencias industriales, China, la India y Brasil. Lo que no deja de
sorprender es que sea un gobierno progresista el que caiga nuevamente en las
redes y juegos de las grandes empresas trasnacionales, sobre todo de empresas
que compiten por el control energético y de las reservas de minerales.
Economía política de la cocaína
En el contexto de lo que hemos llamado economía política del chantaje se encuentra la economía política de la cocaína. Se trata de toda una economía que
dibuja sus circuitos comerciales, sus recorridos de tráfico, sus transacciones,
su propia contabilidad, además de sus rutas; también conforma su industria y su
propio sistema financiero; por otra parte, tiene gobiernos comprometidos. Se
trata de toda una geografía dispersa y mundializada, enfrascada en sus propias
guerras de baja intensidad. Esta economía genera enormes ganancias, que no son
escatimadas por las grandes potencias que dicen oponerse al narcotráfico,
empero han decidido controlarlo, contenerlo y participar en él, aprovechándose
de sus ingentes recursos. La expansión e irradiación de la economía política de la cocaína no solamente es un hecho sino que también
disputa cuotas de decisión y de poder; no sólo ha penetrado a las instituciones,
sino que orienta ciertas políticas de ampliación de la frontera agrícola, en
beneficio de la plantación de coca excedentaria. Esta economía política del chantaje ya forma parte de concomitancias
perversas, narcotráfico, tráfico de tierras, contrabando, enriquecimiento
ilícito, lavado de dinero. Lo peligroso es que ya se bordea la posibilidad del
tráfico de armas a gran escala. Ese es el caso de México. No hay muestras de
ninguna preocupación de lo que ocurre, se dan mas bien manifestaciones de un
cierto oscuro beneplácito, como si esta inyección dineraria coyuntural pudiera
salvarnos de la crisis económica. Ocurre como si no se dieran cuenta que a
mediano plazo la economía política de la
cocaína destroza la cohesión social, corroe las entrañas intimas de la
sociedad y convierte a sus supuestos benefactores en monstruos de una
modernidad ilegal, transformando a la sociedad en rehén de una violencia
descomunal y sin rostro. Desde nuestras fronteras hasta todos nuestros
interiores, los espacios de las actividades económicas ya se encuentran penetrados,
comprometidos; el silencio hace cómplices. Al respecto, en la defensa de la
sociedad, si no se hace nada pronto, mañana será tarde. No se trata ni de optar
por la represión, lo que es un absurdo y un contrasentido; este error lo
cometió el gobierno mexicano. Se trata de una movilización social plenamente
convencida de su lucha. También se trata de discutir sin tapujos la
legalización, pues parece que no hay otro camino para acabar con el negocio
exuberante de las mafias.
Conclusiones
1.
El diagrama de poder de la corrupción es un
enunciado que forma parte de la teoría de la genealogía del poder, de la
arqueología de los saberes, de la hermenéutica de las subjetividades, de la
teoría del biopoder y de la teoría biopolítica de resistencias, emancipaciones
y liberaciones. Este enunciado es usado para comprender la complejidad de la
emergencia y la emergencia de la complejidad de la economía política del chantaje.
2.
La tesis que empleamos es que la corrupción no
es una función derivada del mal, supuesto
trascendente de las teorías moralista, sino que se trata de ámbitos, campos, de
relaciones y estructuras de poder, de diagramas y cartografías de fuerzas, de
procedimientos fortuitos que modulan mundos paralelos y secretos.
3.
Otra
tesis empleada es que el diagrama de la corrupción forma parte del núcleo de
poder y dominio distorsionante del sistema financiero, de los monopolios de las
empresas trasnacionales y del dominio abierto del nuevo orden mundial. La economía política del chantaje termina
conformando un campo gravitatorio que distorsiona el funcionamiento de la
economía política haciéndola paradójicamente funcionar.
4.
Los Estado-nación subalternos de las
periferias del sistema-mundo capitalista son los más afectados por las
incursiones de la economía política del chantaje,
aunque no son los únicos estados atrapados en esta constelación del cohecho y
la perversión de las prácticas, pues los Estado-nación de los centros del
sistema-mundo son precisamente los promotores de estas distorsiones.
5.
La economía extractivista de lo que podemos
llamar capitalismo dependiente de las periferias se encuentra atravesada y
atrapada en los circuitos de la corrupción y en los diagramas de poder de la
economía política del chantaje.
[1] En relación a la aplicación de la perspectiva metodológica y
epistemológica foucaultniana, además de la tesis sobre el Diagrama de la corrupción de Sebastián Urioste, dirigí la tesis de
Rosario Aquim Chávez Crítica a la
economía política del desarrollo, basada también en la lectura de los
diagramas de poder, presentada al CIDES-UMSA; así como la tesis de Cristina Paz
Quaino sobre el Diagrama misional en
Moxos, así mismo sustentada en el enfoque de los diagramas de poder; la
tesis fue presentada en la Carrera de Ciencias Políticas de la UMSA. Estas
investigaciones buscaron encontrar la genealogía del poder en sus campos de
investigación.
[2] De las obras de Nicolas Maquiavelo
podemos citar las siguientes publicaciones: Discurso
sobre la corte de Pisa, 1499;
Del modo di trattare i popoli della Valdichiana ribellati, 1502; Del
modo tenuto dal duca Valentino nell' ammazzare Vitellozzo Vitelli, Oliverotto
da Fermo, etc., 1502; Discorso sopra la provisione del danaro, 1502;
Decennale primo (poema), 1506; Retrato de la corte de Alemania,
1508-1512; Decennale secondo, 1509; Retrato de la corte de Francia,
1510; Discursos sobre la primera década de Tito Livio, 3 volúmenes,
1512-1517; El príncipe, 1513; Andria,
comedia, 1517; La mandrágora, comedia
en prosa de cinco actos, con prólogo en verso, 1518; Della lingua (diálogo),
1514; Clizia, comedia en prosa, 1525; Belfagor arcidiavolo (novela),
1515; Asino d'oro (poema), 1517; Del arte de la guerra, 1519-1520; Discorso sopra il riformare lo
stato di Firenze, 1520; Sumario de la corte de la ciudad de Lucca,
1520; La vida de Castruccio Castracani, 1520; e Historia de Florencia, 8 libros, 1520-1525. Para una comprensión
histórica y política de la obra de Maquiavelo revisar el libro de Claude
Lefort, Maquiavelo. Lecturas de lo
político. Trotta 2010; Madrid.
[3] Jean Paul Baudrillard: De la seducción (1990),
Ed. Rei, México. Ver del mismo autor: El sistema de los objetos (1969),
Ed. Siglo XXI, México; La sociedad de consumo; Sus mitos, sus estructuras (1970),
Ed. Siglo XXI, Madrid, 2009; El espejo de la producción (1973), Ed.
Gedisa, España, 2002; Critica de la economía política del signo (1974),
Ed. Siglo XXI, México; Olvidar a Foucault (1977), Ed. Pre-textos; A
la sombra de las mayorías silenciosas (1978), Ed. Kairos, Barcelona; Cultura y Simulacro (1978),
Editorial Kairos, Barcelona, 2007; El intercambio simbólico y la muerte (1980),
Monte Ávila Editores, Venezuela; Las estrategias fatales (1983), Ed.
Anagrama, Barcelona; La izquierda divina (1985), Ed. Anagrama,
Barcelona; América (1986), Ed. Anagrama, Barcelona, 1987; Cool
Memories (1987), Ed. Anagrama, Barcelona, 1989; La transparencia
del mal (1989), Ed. Anagrama, Barcelona, 1990; La guerra del Golfo
no ha tenido lugar (1991), Ed. Anagrama, Barcelona; La Ilusión del
Fin (1993), Ed. Anagrama, Barcelona; El Crimen Perfecto (1996),
Ed. Anagrama, Barcelona; Pantalla Total (1997), Ed. Anagrama,
Barcelona; El otro por sí mismo (1998), Ed. Anagrama, Barcelona; El
paroxista indiferente. Conversaciones con Philippe Petit (1997), Ed.
Anagrama, Barcelona, 1998; La ilusión y la desilusión estéticas (1998),
Monte Ávila Editores, Venezuela; El intercambio imposible (1999),
Ed. Cátedra, Madrid; Los objetos singulares: Arquitectura y filosofía (2002),
FCE. (en colaboración con Jean Nouvel); La ilusión vital (2002),
Ed. Siglo XXI, Madrid; Contraseñas (2002), Ed. Anagrama, Barcelona;
Perspectivas sobre comunicación y sociedad (2004), Ed. Universitat
de València, Valencia; El complot del arte (2005), Ed. Amorrortu
editores, Argentina; El pacto de lucidez o la inteligencia del Mal (2008),
Ed. Amorrortu editores, Argentina.
[4] Hacemos
referencia al título de un libro de Richard Sennett, La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en
el nuevo capitalismo. Anagrama 2001; Barcelona.
[8] En la
acrópolis de Atenas se erigió en 1982 una lápida de bronce recordando el gesto
de Manolis. El texto dice:
ΤΗ ΝΥΧΤΑ ΤΗΣ 30ης ΜΑΙΟΥ
1941 ΚΑΤΕΒΑΣΑΝ ΟΙ ΠΑΤΡΙΩΤΕΣ ΜΑΝΩΛΗΣ ΓΛΕΖΟΣ ΚΑΙ ΑΠΟΣΤΟΛΟΣ ΣΑΝΤΑΣ ΤΗ ΣΗΜΑΙΑ ΤΩΝ
ΝΑZΙ ΚΑΤΑΚΤΗΤΩΝ ΑΠΟ ΤΟ ΙΕΡΟ ΒΡΑΧΟ ΤΗΣ ΑΚΡΟΠΟΛΙΣ. ΕΝΤΟΙΧΙΣΤΗΚΕ ΑΠΟ ΤΗ “ΕΝΩΜΕΝΗ
ΕΘΝΙΚΗ ΑΝΤΙΣΤΑΣΗ 1941 – 1944″ ΤΟ 1982. La traducción castellana es “En la noche del 30
de mayo de 1941 los patriotas Manolis Glezos y Apostolos Sanda arrancaron la
bandera de la ocupación nazi de la roca sagrada de la Acrópolis. Colocada por
la “Resistencia Nacional Unida 1941 – 1944″ en 1982.
[9]Alain Deneault, en colaboración con Delphine Abadie
y William Sacher. Negro Canada. Saqueo,
corrupción y criminalidad en áfrica. Proyecto
“Traductor@s y Corrector@s Colectiv@s”.
[10] Ob. Ct.; pág. 11.
[11] Ob. Cit.; Págs. 11-12.
[12] Ob. Cit.; Pág. 14.
[13] Ibídem: Pág. 15.
[14] Ibídem. Pág. 15.
[15] Ibídem. Pág. 17.
[16] Puede consultarse, para
una revisión más detallada del extractivismo en Bolivia, el libro de Raúl Prada
Alcoreza titulado Crítica a la economía
política del extractivismo. Bolpress 2011-2012. Pronta publicación en
físico en Plural 2012; La Paz.
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